El sábado 16 de febrero se inauguraba una nueva exposición en el Scenkonstmuseet de Estocolmo (Museo de Artes Escénicas), y a modo de celebración la entrada era gratuita, tanto a la exposición como al museo entero. De otro modo, no sé si alguna vez nos hubiéramos acercado, por el precio prohibitivo y por el tipo de museo... pero allá que fuimos esa mañana soleadísima.
El Scenkonstmuseet está dedicado a la danza, el teatro y la música, y está planteado como una mezcla entre expositores y experiencias interactivas. Primero describiré mis impresiones sobre la parte permanente, y luego sobre la exposición que lo originó todo: Sound Check.

La primera planta comprende las partes de danza y teatro. La verdad es que no me llamaron demasiado la atención... salvo una zona de maquillaje en el área teatral. Uno se sienta en un set de maquillaje, enfrente de un espejo, y al tocar la mesa con la mano, se proyecta un maquillaje en el reflejo de la cara en el espejo, muy bien logrado. Es como un filtro de Instagram, nada que no hayamos visto antes, pero muy bien logrado y original. Animales, payasos, zombis... los niños se lo pasaban pipa ante el espejo, y por qué no admitirlo, también los mayores.
Tras subir una "escalera cantarina", que repite los sonidos que le cantas u otros aprendidos previamente, llegamos a la segunda planta, dedicada a la música. Ahí hay una gran cantidad de instrumentos, tanto para ver como para tocar, así como herramientas interactivas para componer tu propia música utilizando distintos instrumentos. Nos encantó ver y probar un theremín, yo diría que fue lo más llamativo. Mención especial merece la sala de instrumentos, con mucha percusión además de arpas y un teclado, todo preparado para que el visitante toque, juegue y experimente.
Por último, llegamos a la exposición Sound Check, que está dedicada distintos proyectos de todo el mundo que se centran en generar música o sonidos de una forma o de otra. Desde un tapiz-theremin a un sistema que transforma la voz en cantos de pájaros, pasando por un xilófono que toca en función de los valores de radiación emitidos por una pieza de uranio. La verdad es que era bastante interesante y muy interactivo, aunque la única pega que le veo es que las distintas "estaciones" están poco aisladas, por lo que los sonidos se entremezclan en la sala. En especial, es desagradable el sonido de una máquina de pinball que está en el centro de la sala y que todo el mundo quiere probar (aunque no funciona muy bien, para ser honestos). No me extraña que los vigilantes del museo lleven tapones de los oídos... no sé qué tal llevaría yo trabajar en semejante cacofonía.
En definitiva, creo que la segunda planta del museo es bastante entretenida e interesante, incluyendo la exposición temporal. El museo en general puede ser una buena opción con niños: no es excesivamente grande y hay mucho con lo que se puede interactuar.
Scenkonstmuseet
¿Dónde? Sybillegatan 2 - T-Östermalmstorg
¿Cuánto? Adulto 140 kr
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